Reescribiendo la Historia

Y, la verdad, me importa un carajo si Franco tenía ése título o no, e incluso si se lo merecía o no, que probablemente no tuviera méritos para ello. Lo que trasciende de esta noticia es el afán revisionista de los que se consideran herederos morales de los perdedores de nuestra desgraciada guerra civil. Desde que nuestro insigne Bobo Solemne dio el banderazo de salida en su voluntad revisionista, han brotado como hongos legiones de imitadores y fieles seguidores, aquí y allá, en Andalucía, Cataluña o Galicia -que en eso sí están todos unidos-, para agitar sus banderas tricolores y proclamar las bondades de aquella II República... que ninguno conoció y que tampoco puede tildarse -a la Historia me remito- de ejemplar.
La preocupación de este rector no es la creciente violencia en las aulas, el acojone continuo del profesorado frente a unos ineducados alumnos. No le preocupa tampoco el elevado índice de fracaso escolar de nuestros estudiantes, qué va. Su proyecto estrella, con el que se ha estrenado en su segundo mandato, ha sido este de desposeer a un fiambre del que nadie deberíamos acordarnos de un doctorado "honoris causa". Una acción que únicamente sirve para echar sal en las heridas que nuestros mayores quisieron curar en la transición y que los que venimos detrás nos estamos empeñando en reabrir. ¡Qué tremenda equivocación!
A lo largo y ancho de la geografía nacional, los ediles de izquierdas andan enormemente preocupados porque las aún numerosas "Avenidas del Generalísimo" de sus poblachos pasen a llamarse "de la Constitución", cuando no "de Pablo Iglesias", "de Largo Caballero" o "de Indalecio Prieto", que tiene bemoles. Es un objetivo prioritario y, hay que reconocerlo, será un gran logro para el bienestar de sus vecinos que no pueden seguir viviendo por más tiempo en calles con nombres franquistas. Hemos reinventado una nueva Guerra Civil que nadie ganará y que se está librando en el callejero.
No es de extrañar que otro gallego, Francisco Rodríguez, diputado del imprevisible BNG, ande también muy preocupado por otro hecho que lacera el alma a todo gallego de bien: en Google Earth sigue apareciendo el topónimo de Ferrol del Caudillo, algo sin duda inadmisible.
Hasta que no dejemos a los muertos en paz, reconozcamos que ambos bandos tienen mucho de qué avergonzarse y recuperemos el espíritu conciliador de la transición, seguiremos fomentando una profunda división que a nadie beneficia... ¿o sí?
2 Comments:
Y sobre todo, Mars, que ese empeño por reescribir la historia resulta, además de infantil, una falta de educación imperdonable.
La historia es la que es y no hay que darle más vueltas que las que permitan extraer lecciones. Pretender borrarla es como negar que la Tierra es redonda... de burros.
Oye... yo también quiero uno.
Congreso de Diputados, enero de 2007: el Pleno del Congreso ha votado que la Batalla del Ebro la ganaron los republicanos; que Waterloo fue una gran victoria francesa y que Cogolludo es la capital de Lanzarote. Exigimos que Madrid sea puerto de mar.
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